
- Investigadores de la UNAM obtienen una radiografía inédita del volcán con técnicas sísmicas avanzadas; descartan cámara magmática masiva, pero confirman ramificaciones activas de magma
Ciudad de México, 29 de julio de 2025.— Por primera vez en la historia científica de México, un grupo de investigadores logró revelar en tres dimensiones la estructura interna del volcán Popocatépetl, gracias al uso combinado de inteligencia artificial (IA) e innovadoras técnicas de análisis sísmico. El hallazgo permite conocer a fondo cómo fluye el magma en el subsuelo y representa un avance clave para la prevención de riesgos volcánicos en el país.
El proyecto fue desarrollado por un equipo del Instituto de Geofísica de la UNAM, encabezado por el doctor Marco Calò, junto con las doctorantes Leonarda Esquivel Mendiola y Karina Bernal Manzanilla, quienes aplicaron un enfoque interdisciplinario para “ver” lo que durante siglos fue imposible observar: el interior de uno de los volcanes más activos y vigilados de América Latina.
Popocatépetl: estructura interna compleja sin cámara magmática central

Los modelos tridimensionales obtenidos muestran que el Popocatépetl no cuenta con una cámara magmática masiva, como se pensaba anteriormente. En su lugar, se identificó un sistema de conductos ramificados, con pequeñas acumulaciones de magma distribuidas a lo largo de una estructura interna con forma similar a un árbol invertido.
“El volcán tiene una red compleja de alimentación, con una zona central más cristalina y sólida, y un conducto estrecho y profundo que transporta el magma desde las capas más bajas”, explicó Esquivel Mendiola. Esta nueva comprensión de la morfología subterránea de “Don Goyo” podría modificar las estrategias de monitoreo y alerta temprana en la región.

Tecnologías aplicadas: interferometría e inteligencia artificial
El estudio utilizó interferometría sísmica, una técnica que analiza el ruido sísmico ambiental para reconstruir imágenes del subsuelo, y herramientas de IA aplicadas a señales sísmicas, que procesan grandes volúmenes de datos para detectar movimientos internos con alta precisión.
La combinación de ambas técnicas permitió observar hasta 10 kilómetros de profundidad en el edificio volcánico. Gracias a la IA, fue posible procesar un mes de datos sísmicos en una sola hora, lo que abre la posibilidad de realizar monitoreos casi en tiempo real.
Implicaciones científicas y de protección civil

Este logro no solo representa un hito en la vulcanología nacional, sino que también fortalece las capacidades de Protección Civil y las estrategias de evacuación en caso de una erupción. Con una visualización más precisa de los caminos que sigue el magma, las autoridades podrán reaccionar con mayor certeza ante cualquier cambio en la actividad del Popocatépetl.
“Cada punto del modelo muestra actividad sísmica, y los colores indican anomalías en la velocidad de propagación de ondas. Es una imagen viva del volcán”, señaló Esquivel.
UNAM, a la vanguardia en vulcanología con IA
Este proyecto posiciona a la Universidad Nacional Autónoma de México como una institución líder en el uso de tecnologías emergentes para el estudio de fenómenos geológicos. Además, sienta las bases para aplicar este enfoque en otros volcanes del país, como el Pico de Orizaba, el Colima o el Nevado de Toluca.
Los investigadores destacaron que la innovación tecnológica no sustituye la vigilancia constante, pero sí ofrece una herramienta poderosa para mejorar la toma de decisiones y reducir riesgos ante un posible evento eruptivo.
La ciencia mexicana, afirman, entra a una nueva etapa donde la inteligencia artificial y la geofísica trabajan juntas para descifrar las entrañas de la Tierra.

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