
- El sacerdote fue reportado desaparecido desde el 27 de octubre en Tultepec; su cuerpo fue localizado en un canal de aguas negras en Nextlalpan
Nextlalpan, Estado de México, 13 de noviembre de 2025.— El padre Ernesto Baltazar Hernández Vilchis, sacerdote de 43 años, fue hallado sin vida la madrugada de este jueves en un canal de aguas negras del municipio de Nextlalpan, luego de haber sido reportado como desaparecido desde el pasado 27 de octubre en Tultepec.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) detuvo a María Fernanda “N” y Brandon Jonathan “N” como presuntos responsables de su desaparición y homicidio. Ambos permanecen bajo proceso judicial.
Cronología del caso

De acuerdo con las investigaciones, el sacerdote fue visto por última vez el 27 de octubre en la colonia Ampliación La Piedad, en Tultepec.
Dos días después, cámaras de seguridad registraron al religioso acompañado de una mujer, ingresando a una vivienda ubicada en Tultitlán, donde también se encontraba Brandon Jonathan “N”.
El 31 de octubre, familiares del padre Ernesto denunciaron oficialmente su desaparición ante la Fiscalía mexiquense, que activó los protocolos de búsqueda.
Tras dos semanas de investigaciones, el 13 de noviembre, las autoridades confirmaron que el cuerpo localizado en Nextlalpan correspondía al del sacerdote.
Investigación y hallazgos en Tultitlán

Las indagatorias permitieron ubicar que el vehículo del sacerdote fue detectado por arcos carreteros rumbo al estado de Hidalgo, acompañado por una motocicleta, que posteriormente fue identificada como propiedad de un conocido de Brandon Jonathan “N”.
El propietario declaró que le había prestado la unidad al detenido, quien le pidió apoyo “para vender una camioneta”.
Con esta información, agentes de investigación catearon una vivienda en la Unidad Habitacional Morelos, Tercera Sección, Tultitlán, donde hallaron ropa, pertenencias personales, una estola sacerdotal y objetos punzocortantes con rastros hemáticos.
Los análisis de laboratorio confirmaron la presencia de sangre humana compatible con la víctima.
Cómo ocurrió el crimen

De acuerdo con la carpeta de investigación, el 29 de octubre, el padre Ernesto acudió a la vivienda de Tultitlán en compañía de una mujer. En el lugar ya lo esperaba Brandon Jonathan “N”.
Las tres personas convivieron por varias horas consumiendo bebidas alcohólicas y estupefacientes, hasta que, en algún momento, el sujeto habría agredido al sacerdote con un objeto punzocortante, provocándole la muerte.
Posteriormente, María Fernanda “N”, identificada como pareja sentimental del agresor, habría participado en el traslado y ocultamiento del cuerpo, el cual fue colocado en bolsas y atado a un sillón antes de ser abandonado en un canal de aguas negras en Nextlalpan el 30 de octubre.
El cuerpo fue localizado el 11 de noviembre y, tras los análisis forenses, se confirmó su identidad dos días después.
Detenciones y situación legal
La orden de aprehensión contra los dos señalados se cumplimentó en la colonia Centro de Cuautitlán.
María Fernanda “N” fue ingresada al Centro Penitenciario de Tlalnepantla, mientras que Brandon Jonathan “N” fue trasladado al de Cuautitlán, ambos a disposición de la Autoridad Judicial.
La Fiscalía recordó que los detenidos deben considerarse inocentes mientras no exista una sentencia condenatoria.
Fuentes ministeriales informaron que Brandon Jonathan “N” cuenta con antecedentes penales en el Estado de México y una condena previa de 18 años por robo con violencia.
El delito de desaparición cometida por particulares, previsto en el artículo 34 de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, puede alcanzar penas de hasta 50 años de prisión.
Reacciones y contexto social
El asesinato del padre Ernesto Baltazar ha causado consternación entre feligreses y comunidades católicas del Estado de México, que han exigido justicia y mayores medidas de protección para líderes religiosos.
Organizaciones civiles señalaron que el caso se suma a una serie de agresiones contra sacerdotes y figuras religiosas en México, lo que refleja la creciente violencia e inseguridad en municipios del Valle de México, particularmente en la zona cercana al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde fue encontrado el cuerpo

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