
- La comunidad de Santa Ana Ixtlahuatzingo, en Tenancingo, dedicó cerca de dos semanas a cubrir su iglesia con más de un millón de flores naturales. La instalación de este año, inspirada en La Creación, reúne el trabajo voluntario de habitantes y productores florícolas, además de convertirse en uno de los principales atractivos religiosos y turísticos del sur del Estado de México.
Tenancingo, Estado de México, 27 de julio de 2026. La comunidad de Santa Ana Ixtlahuatzingo, en el municipio de Tenancingo, volvió a convertir su templo parroquial en una de las expresiones de arte efímero más representativas del Estado de México, al cubrir tanto la fachada como el interior de la iglesia con más de un millón de flores naturales como parte de las festividades en honor a Santa Ana y San Joaquín, celebradas cada 26 de julio.
La decoración de este año toma como inspiración el tema de La Creación, con composiciones que representan pasajes como el Jardín del Edén, los animales, la luz y el origen de la vida, mediante arreglos elaborados con flores y follajes que transforman completamente el recinto religioso.
Más de un millón de flores dan vida al montaje

Para la elaboración de la instalación se utilizaron especies como crisantemos, lilis orientales, rosas, gerberas, girasoles, anturios, orquídeas, perritos y diversos tipos de follaje, elementos que forman figuras monumentales y diseños de gran formato distribuidos en cada espacio del templo.
La decoración permanece abierta al público durante aproximadamente dos semanas, lo que permite que visitantes y fieles recorran el inmueble y observen con detalle una obra que cambia cada año gracias a nuevos conceptos diseñados por los organizadores y mayordomos de la comunidad.
Trabajo comunitario sostiene la tradición

El montaje requirió cerca de 15 días de preparación, periodo en el que participaron de manera voluntaria niños, jóvenes, adultos mayores, floricultores, arreglistas florales, herreros y habitantes de la comunidad, quienes aportaron mano de obra, materiales y flores como una ofrenda de carácter religioso.
La tradición también refleja la importancia de Tenancingo como una de las principales regiones productoras de flores ornamentales del país, donde la actividad florícola constituye una parte relevante de la economía local y permite mantener viva esta celebración mediante donaciones y trabajo colectivo.
Un atractivo que reúne turismo, cultura y devoción
Además de su significado religioso, la decoración floral se ha consolidado como uno de los principales atractivos turísticos del sur mexiquense. Cada año recibe a fotógrafos, visitantes y peregrinos provenientes del Valle de Toluca, la Ciudad de México, Puebla, Querétaro y otras entidades, quienes acuden para apreciar la magnitud del montaje y la experiencia visual y sensorial que ofrece el templo.
La combinación de miles de arreglos florales, el aroma natural que generan los pétalos frescos y la renovación anual de los diseños convierten a la iglesia de Santa Ana Ixtlahuatzingo en un referente de las tradiciones religiosas del Estado de México y en una de las expresiones comunitarias más emblemáticas de la temporada patronal de julio.

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