López Obrador insiste en que no se equivocó al difundir el teléfono de una periodista del New York Times

Ciudad de México, 23 de febrero de 2024. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reiteró este viernes que no fue un error haber revelado el número telefónico de Natalie Kitroeff, jefa de la corresponsalía del periódico estadounidense The New York Times en México, quien le había enviado unas preguntas sobre una investigación que vinculaba a familiares y colaboradores del mandatario con el narcotráfico.

López Obrador acusó a la periodista de haberlo calumniado a él y a su familia sin pruebas, y dijo que no se arrepentía de haber expuesto su número ante los medios de comunicación durante su conferencia matutina del jueves. “Volvería a hacerlo”, aseguró el presidente, quien agregó que no importaba lo que dijera la ley de datos personales, pues por encima de eso estaba la libertad.

“Si la compañera está preocupada porque divulgué su teléfono, pues que cambie de teléfono”, sentenció López Obrador, quien también afirmó que no había ningún riesgo para los periodistas y que el pueblo merecía respeto. “No va a venir cualquiera a sentarnos en el banquillo de los acusados”, expresó el mandatario, quien se quejó de que los medios cercanos al conservadurismo se sienten “una casta divina privilegiada que puede calumniar impunemente”.

La investigación del New York Times, publicada el jueves, revelaba que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) había investigado presuntos nexos entre el narcotráfico y colaboradores cercanos al presidente, así como a dos de sus hijos, durante la campaña electoral de 2018. El reportaje se basaba en documentos judiciales y testimonios de testigos protegidos que señalaban a varios funcionarios y políticos de Morena, el partido de López Obrador, de recibir sobornos o favorecer a grupos criminales.

La difusión del número telefónico de la periodista del New York Times generó críticas y condenas de diversas organizaciones y personalidades, que consideraron que se trataba de un acto de intimidación y violación a la privacidad y la seguridad de la reportera. El vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, responsabilizó a la propia periodista por la filtración de sus datos, al argumentar que ella los había enviado a un correo institucional que era público.

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