
Toluca, Estado de México, 9 de octubre de 2025. — En un hallazgo inusual, investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) documentaron una interacción poco común entre un zorro gris (Urocyon cinereoargenteus) y un cacomixtle (Bassariscus astutus) dentro de los terrenos de Ciudad Universitaria, en Toluca.
Descubrimiento de una relación inusual
El fenómeno fue identificado durante el proyecto “Inventario y monitoreo de fauna silvestre en Ciudad Universitaria de la UAEMéx: bases para la conservación y el manejo sustentable de la biodiversidad local”, encabezado por el investigador Leopoldo Islas Flores, de la Facultad de Planeación Urbana y Regional.
Las cámaras de monitoreo captaron imágenes que muestran conductas de cooperación y convivencia entre ambas especies, tradicionalmente solitarias. Los registros exhiben momentos de exploración conjunta, búsqueda de alimento, marcaje territorial y hasta actitudes de juego, sin señales de agresión.
Mutualismo facultativo en entorno urbano
El profesor Islas Flores explicó que esta interacción podría corresponder a un caso de mutualismo facultativo, una relación ecológica donde dos especies diferentes se benefician mutuamente sin depender completamente una de la otra.
“Los hallazgos sugieren que el zorro gris y el cacomixtle comparten recursos como frutas, pequeños roedores y restos orgánicos, lo que les permite mantener una dieta diversa sin competir”, señaló el investigador.
Además, destacó que la presencia conjunta de ambas especies podría mejorar su detección de amenazas, como perros y gatos ferales o incluso la presencia humana. Según los análisis, ambos animales podrían complementar sus sentidos para explorar con mayor seguridad las zonas donde obtienen alimento.
Posible relación temporal
El experto advirtió que esta relación podría no ser permanente, ya que depende de la disponibilidad de recursos y de las condiciones del entorno urbano.
“Es posible que la interacción cambie con las estaciones o desaparezca si el ecosistema se altera o disminuye la oferta de alimento”, puntualizó.
Valor ecológico y académico
Pese a su carácter temporal, el estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la adaptación de la fauna silvestre a los entornos urbanos y demuestra cómo especies típicamente solitarias pueden desarrollar estrategias colaborativas para sobrevivir.
El monitoreo continuará en los próximos meses con el fin de recopilar más información sobre la convivencia entre especies urbanas y entender mejor las dinámicas ecológicas dentro del campus universitario.
“Este tipo de investigaciones abre oportunidades para comprender cómo la vida silvestre se adapta a nuestras ciudades y cómo, incluso, los animales más solitarios pueden encontrar aliados en los lugares más inesperados”, concluyó Islas Flores.

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