
Xonacatlán, Estado de México, 23 de noviembre de 2025.– Productores de árboles navideños de la zona de El Potrero, San Miguel Mimiapan, Xonacatlán, alertaron sobre la pérdida de plantaciones debido a la entrega tardía de especies y el tamaño inadecuado de las plantas por parte de la Secretaría del Campo del Estado de México. Además, denunciaron una competencia desleal ante la importación de árboles extranjeros a precios que consideran «regalados».
La actividad, que surgió en 1985 y se consolidó en 2006 como una alternativa económica y de restauración ecológica para la región, enfrenta trabas administrativas y falta de insumos técnicos, según explicó Pablo Zamora Gutiérrez, productor de la zona.
Vocación de la Tierra y Beneficios Ecológicos
Zamora Gutiérrez resaltó la importancia de la reforestación, indicando que el proyecto no solo genera ingresos, sino que contribuye a recuperar el ecosistema.
«Esta actividad no solo nos genera recursos económicos, también contribuye a la captación de dióxido de carbono, la recarga de mantos acuíferos y el regreso de especies de aves que antes se habían alejado», afirmó el productor.
Señaló que las tierras, devastadas en el pasado por el cultivo de maíz y haba, están recuperando su vocación forestal original. Actualmente siembran tres especies: Ayacahuite, Oyamel y Pseudotsuga.
Retos y Problemas con la Entrega de Planta

Uno de los principales problemas que la comunidad de 42 productores expuso se relaciona con el apoyo gubernamental para la plantación. Zamora Gutiérrez detalló que la Secretaría del Campo entrega plantas «muy pequeñas —de 15 a 20 centímetros— y además a destiempo».
«Como nuestros terrenos son de temporal, es casi seguro que esas plantas tan pequeñas se pierdan por el calor y las condiciones climáticas«, explicó el productor, lo que significa una pérdida económica tanto para el gobierno como para los agricultores.
Especificó que la entrega en el ciclo reciente comenzó en agosto, septiembre e incluso octubre, mientras que se exige sembrar en este último mes. La siembra tan tardía, indicó, «es prácticamente asegurar que la planta se pierda». Además, se les informó de un posible cobro futuro por las plantas, situación que podría impedir continuar la actividad en esta zona de alta marginación.
La limitación en la entrega de especies por parte de Probosque también afectó la producción. En 2024, Zamora Gutiérrez plantó entre 1,300 y 1,500 árboles, de los cuales, cerca de 200 se murieron. Estimó que, en promedio, solo sobrevive entre 60 y 70% por el estrés hídrico o sequía.
Impacto de la Competencia y Falta de Apoyo Técnico

El productor destacó una gran desventaja frente a los árboles de importación, sobre todo canadienses, debido a la tecnología que tienen para mantener el follaje fresco. Lamentó la falta de apoyo técnico.
«A nosotros no nos han dado la técnica ni los insumos necesarios para lograr eso», sostuvo, indicando que los árboles importados llegan a precios muy bajos.
Ejemplificó que el año pasado los árboles de importación de tamaño mediano se vendieron en 200 pesos, obligando a los locales a prácticamente «regalarlos».
La zona también enfrenta plagas como la araña roja y el fulgón, las cuales, aseguran, llegaron con los árboles importados y han devastado zonas completas de bosque, como en San Pedro, donde se perdieron entre 3 y 4 hectáreas.
Trabas Administrativas y el Costo de la Legalidad
Un problema crítico es la comercialización legal. Muchos productores tienen árboles listos para la venta —que tardan entre cinco y ocho años en crecer— pero carecen de registro por no tener un certificado parcelario o escritura pública.
«Escriturar un terreno es demasiado costoso; muchos necesitarían venderlo para poder pagarlo», comentó, detallando que esto impide su comercialización legal.
Adicionalmente, los trámites administrativos en SEMARNAT se han vuelto engorrosos. Las remisiones necesarias para el traslado y venta se obtienen con dificultad.
«A veces nos entregan remisiones hasta diciembre, cuando ya no nos sirven», lamentó el productor, aunque aseguró que todos están dispuestos a ser verificados y cuentan con los certificados oficiales correspondientes.
Oferta y Llamado a la Conciencia Ecológica
Los productores de Xonacatlán ofrecen árboles de diferentes tamaños, desde 40 o 50 cm para oficina hasta ejemplares de 4 a 5 metros para iglesias o presidencias municipales. Los precios varían, oscilando aproximadamente desde 300 hasta 1,200 pesos, dependiendo del tamaño.
«Nosotros no cobramos la planta, cobramos el trabajo anual que requiere cada árbol», precisó.
Finalmente, solicitó apoyo para difundir que los árboles naturales son más ecológicos que los artificiales, los cuales tardan hasta 350 años en biodegradarse. En Xonacatlán existen centros que reciben los árboles después de la temporada para convertirlos en composta.


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