
Toluca, Estado de México, 3 de febrero de 2026. — La puesta en marcha del Tren Interurbano México–Toluca, particularmente en su tramo Lerma–Observatorio, representa un cambio estructural en la movilidad del Valle de Toluca que obliga a un replanteamiento total del transporte público, afirmó Odilón López Nava, delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (CANAPAT) en la entidad.
El dirigente del sector señaló que la operación del nuevo sistema ferroviario no debe analizarse como una afectación exclusiva al transporte foráneo, sino como parte de una reconfiguración integral de rutas, horarios y servicios, impulsada por las nuevas dinámicas de viaje de los usuarios.
La movilidad la define el usuario

López Nava subrayó que el comportamiento de la población será el factor que marque los ajustes necesarios en el sistema de transporte. “La movilidad la dirige el propio usuario, no los transportistas”, afirmó, al señalar que los cambios en destinos, horarios y necesidades de traslado obligarán a modificar la oferta existente.
Indicó que el crecimiento demográfico, el desarrollo urbano vertical y la expansión metropolitana exigirán nuevos esquemas de transporte, distintos a los que se prestaban décadas atrás en la región.
Impacto inicial y proceso de ajuste
El presidente de la CANAPAT reconoció que sí existe una baja en la demanda del transporte tradicional tras el inicio de operaciones del tren; sin embargo, aclaró que se trata de un sistema novedoso, con horarios aún limitados, cuyo impacto real se definirá conforme avance su consolidación.
Precisó que cada estación del tren cuenta con rutas alimentadoras programadas, tanto en la zona norte como en la sur, lo que permitirá integrar gradualmente los distintos modos de transporte.
Prioridad a concesionarios y orden en el sistema
Uno de los principales retos, señaló, será garantizar que la integración al nuevo esquema beneficie prioritariamente a los transportistas concesionados, quienes cumplen con obligaciones fiscales, seguros de viajero y regulaciones operativas.
En contraste, advirtió sobre el crecimiento del transporte irregular, como taxis colectivos no autorizados, mototaxis y vagonetas, los cuales —dijo— no ofrecen garantías de seguridad para los usuarios ni condiciones equitativas para el sector formal.
“El tren no puede recibirse con desorden”, sostuvo, al señalar que este fenómeno ya se ha observado desde los primeros días de operación del sistema ferroviario.
Reto para la Secretaría de Movilidad

López Nava consideró que la nueva etapa de movilidad representa un reto mayúsculo para la Secretaría de Movilidad, así como para su titular, Juan Hugo de la Rosa, particularmente en temas como la regulación del transporte irregular, la supervisión de grúas y corralones y la certeza jurídica para los concesionarios.
Añadió que el sector transportista busca alinearse con criterios ambientales y de modernización, pero requiere claridad en las reglas y una fiscalización equitativa para todos los prestadores del servicio.
Profesionalización de operadores, una oportunidad
Finalmente, el dirigente de la CANAPAT destacó que el nuevo sistema abre la posibilidad de impulsar la profesionalización de los operadores, mediante la creación de escuelas de formación para conductores, como parte de una estrategia de mejora integral del transporte público.
Señaló que el Tren Interurbano México–Toluca evidencia la necesidad de avanzar hacia sistemas de movilidad modernos, aún pendientes en el Valle de Toluca, y cuya implementación deberá ajustarse conforme evolucione la demanda en las próximas semanas.

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