Trabajo doméstico no remunerado aporta más de una cuarta parte del PIB en México; 90% de personas empleadas en el hogar son mujeres

Toluca, Estado de México, 7 de julio de 2026. En México, el trabajo doméstico y de cuidados sostiene una parte clave de la economía nacional, pero continúa marcado por la desigualdad, la informalidad y la falta de reconocimiento. En el contexto del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se conmemora el 22 de julio, la organización Repara Lumea advirtió que estas tareas siguen recayendo principalmente en las mujeres, tanto en el ámbito no remunerado como en el empleo del hogar, lo que mantiene brechas económicas, laborales y sociales.

El peso económico del trabajo no remunerado

De acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares 2025 del INEGI, el valor económico del trabajo no remunerado en México equivale a más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB). Dentro de ese universo se incluyen actividades como cocinar, limpiar, cuidar a niñas y niños, atender a personas mayores y acompañar a personas con discapacidad, labores que, según los datos oficiales, son realizadas mayoritariamente por mujeres.

Este peso económico, sin embargo, no se traduce en reconocimiento ni en una distribución equilibrada de las tareas de cuidado. Para Flor Rodríguez, directora ejecutiva de Repara Lumea, la persistencia de este modelo refleja una desigualdad estructural que limita el ejercicio de derechos y profundiza la carga sobre millones de mujeres. La organización sostiene que el trabajo doméstico no sólo implica labores de limpieza, sino también el cuidado físico, emocional y cotidiano de las familias, una función indispensable para el funcionamiento del país.

Empleo del hogar: millones trabajan sin prestaciones ni contrato

A la carga del trabajo no remunerado se suma la situación de quienes realizan trabajo doméstico a cambio de un salario. Con base en cifras del INEGI derivadas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el país hay alrededor de 2.5 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico remunerado; de ese total, casi 90% son mujeres. Los datos muestran además un panorama de alta precariedad: 69.5% no cuenta con prestaciones laborales, 95% trabaja en condiciones de informalidad y la mayoría no tiene contrato por escrito.

La organización advirtió que este escenario mantiene al trabajo del hogar en una zona de vulnerabilidad laboral, pese a tratarse de una actividad esencial para el sostenimiento de miles de familias. Repara Lumea señaló que la falta de seguridad social, estabilidad contractual y acceso a derechos básicos sigue siendo uno de los principales pendientes en materia laboral para este sector.

Sobrecarga de cuidados impacta empleo, ingresos y salud

Repara Lumea sostuvo que la distribución desigual de las labores domésticas y de cuidados tiene efectos directos en la vida de las mujeres. Citó que diversos estudios internacionales han documentado que la sobrecarga de estas tareas limita el acceso al empleo formal, reduce ingresos, afecta la salud física y mental y disminuye las oportunidades de desarrollo profesional. Bajo este contexto, la organización consideró que la desigualdad en el reparto de los cuidados sigue siendo un obstáculo para cerrar brechas salariales, laborales y de participación económica.

Flor Rodríguez afirmó que durante décadas estas tareas fueron asumidas como una obligación femenina, cuando en realidad deberían entenderse como una responsabilidad colectiva. Desde esa perspectiva, la agrupación insistió en que no puede hablarse de igualdad sustantiva mientras millones de mujeres sostienen dobles o triples jornadas entre el trabajo remunerado, las labores del hogar y el cuidado de otras personas.

Piden corresponsabilidad y un Sistema Nacional de Cuidados

Frente a este panorama, Repara Lumea planteó que la conmemoración del 22 de julio debe servir para impulsar una agenda de corresponsabilidad social que redistribuya las tareas de cuidado entre familias, Estado, empresas y comunidad. Entre las medidas que puso sobre la mesa se encuentran desfeminizar los cuidados, ampliar las licencias parentales equitativas, fortalecer los servicios públicos de cuidado y reconocer plenamente los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar.

La organización también llamó a fortalecer el Sistema Nacional de Cuidados, una política pública que, a su juicio, permitiría reducir las brechas de género al repartir de forma más equilibrada las responsabilidades de atención y cuidado. En su posicionamiento, Repara Lumea sostuvo que el trabajo doméstico “sostiene la vida” y, por ello, debe dejar de tratarse como una tarea invisible para convertirse en un asunto de política pública, derechos laborales y justicia social.

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