
Toluca, Estado de México – La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha intensificado su investigación sobre dos bodegas de venta y distribución de pollo en Toluca, tras su aseguramiento el pasado 27 de marzo. Estas bodegas están bajo escrutinio por su posible vinculación con actividades ilícitas de extorsión y delitos contra el consumo.
En un giro alarmante, pruebas periciales realizadas a la mercancía encontrada en las instalaciones han revelado la presencia de sustancias potencialmente cancerígenas. Se detectó poliacrilamida, carboxilo modificado, alto contenido de carboxilo, tartrato de sodio y potasio. Estos compuestos químicos son conocidos por incrementar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer.
La FGJEM ha declarado que el pollo encontrado en estas bodegas no es apto para el consumo humano, lo que plantea serias preocupaciones sobre la salud pública y la seguridad alimentaria. Este hallazgo subraya la importancia de la vigilancia y el control de calidad en la cadena de suministro de alimentos.

El caso ha cobrado relevancia no solo por el peligro que representa para los consumidores, sino también por la presunta red de extorsión asociada a las bodegas. Informes indican que comerciantes minoristas eran forzados a comprar cantidades mínimas de este pollo contaminado, además de pagar cuotas ilegales, bajo amenaza de violencia¹.
La comunidad de Toluca se encuentra en estado de alerta mientras las autoridades continúan con las investigaciones y toman medidas para proteger a los ciudadanos y erradicar las prácticas delictivas que ponen en riesgo la integridad de la población y la economía local.

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