
Washington, D.C. – Lo que alguna vez fue una relación de colaboración entre Elon Musk y Donald Trump ha evolucionado en un enfrentamiento público que ha sacudido el ámbito político y empresarial. La disputa comenzó cuando Musk criticó abiertamente el proyecto de ley fiscal promovido por Trump, calificándolo de una “abominación repugnante”. En respuesta, el presidente estadounidense amenazó con cancelar los contratos gubernamentales de Musk y eliminar los subsidios federales que benefician a sus empresas.
El origen del conflicto
Elon Musk, quien anteriormente había sido un asesor especial en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) bajo la administración de Trump, decidió retirarse de su cargo para enfocarse en sus empresas. Sin embargo, su salida coincidió con su crítica al paquete fiscal impulsado por el presidente, lo que marcó el inicio de la disputa.
Trump, por su parte, respondió con una serie de publicaciones en Truth Social, donde calificó a Musk de “loco” y afirmó que el empresario estaba “desgastado” al final de su gestión en el gobierno. Además, insinuó que Musk estaba molesto porque el nuevo paquete presupuestario eliminaba los créditos fiscales para vehículos eléctricos, afectando directamente a Tesla.
Acusaciones y consecuencias
La pelea escaló aún más cuando Musk lanzó una acusación explosiva, afirmando que Trump aparece en los archivos de Jeffrey Epstein, insinuando que esa es la razón por la que no se han hecho públicos. En respuesta, Trump minimizó el comentario, pero el daño ya estaba hecho.
El impacto de la disputa no se limitó a las redes sociales. Las acciones de Tesla cayeron hasta un 15%, eliminando brevemente más de 180 mil millones de dólares del valor de mercado de la empresa. Mientras tanto, los simpatizantes de ambos personajes han inundado las redes con memes y comentarios sobre el conflicto.
¿Qué sigue?
Analistas políticos y económicos han señalado que esta pelea podría tener repercusiones a largo plazo, no solo para las empresas de Musk, sino también para la administración de Trump. La relación entre ambos, que alguna vez fue estratégica, parece haber llegado a un punto de no retorno.

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