Tradición en riesgo: el Corpus Christi en Toluca sobrevive sin respaldo ni relevo generacional

Toluca, Estado de México, 19 de junio de 2025 — Decenas de familias mexiquenses se dieron cita este jueves en la Catedral de Toluca para conmemorar el Jueves de Corpus, una de las celebraciones católicas más arraigadas en la región. Sin embargo, el evento que históricamente llenaba calles y atrios con color, cánticos y simbolismos religiosos, hoy enfrenta una participación cada vez menor, a falta de relevo generacional.

Una tradición que resiste

Desde tempranas horas, el centro histórico de la capital mexiquense comenzó a recibir a los fieles. La Catedral abrió sus puertas para dar paso a la misa solemne, mientras en los alrededores se instalaban algunos artesanos que, año con año, ofrecen sus productos típicos. Niños vestidos con atuendos de manta, portando sombreros y rebozos, evocaban las raíces campesinas e indígenas de la región. Las tradicionales “mulitas” —figuras elaboradas con palma, hoja de maíz o incluso barro— ocuparon nuevamente su lugar como símbolo de humildad y trabajo.

La celebración, también conocida como el “Día de las Mulas”, tiene como propósito honrar la presencia de Jesucristo en la Eucaristía y transmitir valores religiosos y culturales a las nuevas generaciones.

Decadencia visible en participación y comercio

Pese a la permanencia del ritual, la afluencia de visitantes ha disminuido considerablemente en los últimos años. Lo que antes era una festividad vibrante, con comerciantes llenando las calles y familias enteras participando, hoy luce apagado. La actividad comercial, antes protagonista, enfrenta también un notable declive.

Los precios de estas figuras artesanales varían entre los 15 y 200 pesos, dependiendo del material y el detalle de las piezas. Sin embargo, incluso con precios accesibles, muchos productos regresan a casa sin comprador. El encarecimiento de insumos y la escasa presencia de fieles han obligado a varios comerciantes a mantenerse únicamente por compromiso cultural, más que por rentabilidad.

La transmisión generacional, último bastión

Entre los asistentes, algunos feligreses aún luchan por mantener viva la tradición en sus familias. Una mujer explicó que su madre la vestía cada año con trajes típicos, y hoy repite el gesto con sus sobrinos, intentando que no se pierda el vínculo con las costumbres del pasado. Sin embargo, reconoció que “cada vez hay menos niños, menos puestos y menos fiesta”, una señal del desapego creciente de las nuevas generaciones.

En un municipio como Toluca, donde las fiestas religiosas han sido históricamente el corazón de su identidad comunitaria, la posible desaparición del Corpus Christi refleja un síntoma más del desgaste cultural.

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