
Ixtlahuaca, Estado de México, 9 de febrero de 2026. — A más de cuatro días de la desaparición de cuatro integrantes de una familia oriunda de Ixtlahuaca, Estado de México, en Mazatlán, Sinaloa, Gregorio Ramírez no tiene respuestas. Tiene miedo, rabia y una exigencia clara: justicia y acompañamiento de las autoridades.
“No hemos tenido noticias de ellos ni nada”, dice, con la voz quebrada. “Son cuatro personas: tres de mis hijos y mi yerno”.
La familia, originaria de Santa Ana Ixtlahuaca, viajó al puerto sinaloense con un solo objetivo: celebrar el cumpleaños de la esposa de Gregorio. El paseo turístico terminó convertido en una investigación por privación ilegal de la libertad.
Un trayecto que terminó en el silencio
Gregorio relata que sus hijos y su yerno salieron a recorrer una zona rural al norte de Mazatlán en vehículos todoterreno tipo razer. “Tomaron una ruta nada más y de ahí los privaron de su libertad y ya no supimos nada”, afirma.
Desde entonces, no hubo llamadas, mensajes ni exigencias. El silencio se volvió la única respuesta.
Las personas desaparecidas fueron identificadas como Gregorio Ramírez, Omar Ramírez Sabino, Javier Ramírez Sabino y Óscar García Hernández.
El hallazgo que confirmó la desaparición
El caso se conoció la noche del martes 3 de febrero, cuando una empresa de renta de vehículos reportó una anomalía en su sistema de rastreo satelital. Dos unidades permanecían inmóviles en un camino de terracería entre Cerritos y la sindicatura de El Habal.
Elementos de la Policía Municipal de Mazatlán localizaron los vehículos abandonados, con pertenencias personales en su interior y sin señales visibles de violencia, pero sin rastro de los ocupantes.
Dos localizadas con vida, cuatro siguen desaparecidos

Un día después, el miércoles 4 de febrero, un operativo coordinado permitió localizar con vida a dos integrantes de la familia:
- Monserrat “N”, de 28 años
- Dana “N”, de 9 años
Ambas fueron encontradas en una zona rural, con crisis nerviosa, aunque físicamente estables. Tras rendir su declaración ante la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, quedaron bajo resguardo de las autoridades.
Para Gregorio, el alivio fue parcial. “Mi hija y mi nieta aparecieron, pero mis hijos y mi yerno no”, dice.
“Si no nos hacen caso, vamos a cerrar carreteras”
La incertidumbre se transformó en advertencia. Gregorio afirma que, de no obtener respuestas en los próximos días, la familia y la comunidad emprenderán acciones de protesta.
“Si no nos hacen caso en el transcurso de esta semana, vamos a parar, vamos a cerrar carreteras”, advierte. “Tenemos mucha familia, amigos que nos apoyan”.
El reclamo no solo apunta a la localización de los desaparecidos, sino al abandono institucional. “Cuando están en campaña sí nos visitan, pero ahora que pedimos ayuda, no nos hacen caso”, señala.
Desconfianza y exigencia de justicia
Gregorio reconoce que ya no sabe si confiar en las autoridades actuales. Su petición es directa: que el caso no quede en el olvido y que no los dejen solos.
“Que tomen cartas en el asunto y que nos acompañen”, insiste.
Mientras tanto, el operativo de búsqueda continúa. Las autoridades locales informaron sobre refuerzos de vigilancia en carreteras y zonas rurales, aunque sin avances públicos sobre el paradero de los cuatro hombres.
En Ixtlahuaca, la espera se alarga. Para Gregorio Ramírez, cada hora sin noticias es una herida abierta. “Solo queremos saber dónde están”, repite. “Nada más eso”.

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