Gabriel Mercado Tepichín: 15 años en prisión, una sentencia de 70 años y la lucha de una familia por la reinserción

Jiquipilco, Estado de México, 2 de marzo de 2026. En esta comunidad rural, entre talleres de artesanía y fotografías familiares, los padres de Gabriel Mercado Tepichín sostienen una carpeta con documentos, constancias y reconocimientos. A casi 15 años de su detención, insisten en que la historia de su hijo no puede resumirse en una sentencia de cerca de 70 años de prisión, dictada en 2019 por un doble homicidio ocurrido en mayo de 2011.

Gabriel tenía 22 años cuando fue detenido. Era egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) como biólogo y contaba con formación como técnico en danza clásica. Hoy permanece interno en el penal de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, donde ha cursado una segunda licenciatura, ganado concursos nacionales de teatro penitenciario y coordinado actividades culturales.

Sus padres piden que su caso se revise a la luz de su conducta y desempeño durante su reclusión.


“Mi hijo siempre fue un muchacho alegre”: la voz de su madre

Natividad Aurora Tepichin Ramón, su madre, habla de Gabriel antes de 2011.

“Mi hijo era y sigue siendo un muchacho muy alegre. Siempre fue dinámico, muy activo. Le fascina la danza. Participaba en todo lo que podía, en teatro, en música. Siempre estaba haciendo algo”, recuerda.

Cuenta que, además de concluir la carrera de biología, trabajaba en artesanías para solventar sus gastos.

“Siempre quiso ser autosuficiente. Hacía pulseras, filigrana, vendía lo que podía para ayudarse. Era divulgador de la ciencia, le gustaban las artes y la naturaleza. Es un chico muy protector con la familia”, afirma.

La familia se estableció en Santa Cruz Tepexpan tras dejar la Ciudad de México. Desde entonces, el entorno natural marcó la vida del joven.

“Jamás imaginé que pudiera atentar contra alguien. No cabe en mi cabeza. Fue un momento que ni él mismo puede explicar”, agrega su madre.


23 de mayo de 2011: la detención

El padre, Gabriel Mercado Arriaga, rememora la noche que cambió su historia.

“Mi esposa recibió la llamada cuando venía de Toluca. Le dijeron que lo tenían detenido en la Fiscalía. Yo iba llegando de trabajar. No sabíamos nada. Tardamos casi 48 horas en poder verlo”, señala.

Asegura que durante ese tiempo no les permitieron el acceso ni a ellos ni al abogado.

“Nos pusieron muchas trabas. No nos decían qué pasaba. Fue hasta después que supimos que se trataba de la muerte de dos personas”, dice.

Según la familia, durante el ingreso al penal se le practicó un examen psiquiátrico. Afirman que en esa valoración se habló de un posible brote psicótico asociado a conflictos personales y emocionales previos.

“Él no recuerda el momento. Dice que lo último que tiene claro es una discusión fuerte. Después, una laguna. Cuando lo visitamos por primera vez estaba ido”, relata su madre.


Conflictos personales y desgaste emocional

Los padres sostienen que, previo a los hechos, Gabriel atravesaba un proceso de separación. Señalan que durante más de un año no pudo convivir con sus hijos, pese a solicitudes formales.

“Fue un desgaste muy feo. Cada ocho días iba a convivencias y no se presentaban. Eso le generaba estrés. Nosotros lo acompañábamos”, comenta el padre.

La familia describe un ambiente de tensión que, aseguran, influyó en su estado emocional.


La sentencia y los recursos legales

En 2019, un juez dictó sentencia de cerca de 70 años de prisión. La defensa promovió apelación y posteriormente un amparo.

La licenciada Leticia Fernández González, integrante de la fundación Mujeres Construyendo, detalla la situación actual:

“La apelación fue parcialmente favorable. Se quedó un agravante. Posteriormente se promovió amparo. De la investigación que realizamos, detectamos que existe una resolución que no fue notificada a Gabriel. Buscaremos la nulidad de esa notificación para poder reabrir la vía legal correspondiente”.

Fernández González subraya que el caso tiene una temporalidad considerable y que existen elementos procesales pendientes de análisis.


Reinserción social: estudios, premios y disciplina

Desde su ingreso al penal, Gabriel se incorporó a actividades educativas y culturales. Permaneció ocho meses en el área psiquiátrica y luego fue trasladado a población general.

Cursó y concluyó la Licenciatura en Administración, carrera incorporada recientemente al sistema penitenciario, donde formó parte de la primera generación.

“Ya es pasante. Está en prácticas profesionales. Necesita mantener su mente ocupada”, afirma su madre.

Ha ganado segundos y terceros lugares a nivel nacional en teatro penitenciario, escribe pastorelas, participa en oratoria y elabora artesanías en madera, filigrana y papel maché.

“Se levanta a las seis de la mañana, hace ejercicio, escribe, trabaja. Dice que no puede quedarse quieto porque el ocio es peligroso”, relata su padre.

También ha impartido talleres en el Centro Integral contra las Adicciones dentro del penal y participa en actividades religiosas y deportivas.


“No es el mismo joven que entró al sistema”

Para la licenciada Fernández González, el caso de Gabriel debe analizarse bajo el enfoque de reinserción social.

“No se trata de minimizar lo ocurrido, sino de reconocer quién es Gabriel hoy. Ha demostrado con hechos una conducta ejemplar. Ha estudiado, ha trabajado, ha ganado concursos. Eso habla de una verdadera intención de reintegrarse”.

La fundación anunció que solicitará la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) para revisar posibles omisiones procesales y valorar su situación jurídica.


La petición de sus padres

La familia no niega la gravedad de los hechos, pero insiste en que el contexto y la evolución posterior deben considerarse.

“No lo justificamos. Fue un mal día, un momento que se salió de control. Pero pedimos que se vea todo lo que ha hecho en estos años. Es un muchacho sano, responsable, educado”, dice su madre.

El padre concluye:

“La reinserción debe ser real. Si alguien ha demostrado que quiere cambiar y aportar, debe tener una oportunidad”.

Mientras los recursos legales avanzan, la historia de Gabriel Mercado Tepichín se mantiene abierta entre los expedientes judiciales y los reconocimientos culturales que acumula tras los muros del penal.

1 Comment

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  1. 1
    claudia toens

    quienes conocimos al Lic. Christian Bustamante, sabemos que lo que dicen como «justificación a la reacción de este «señor» no tiene nada que ver con la verdad, dejo dos familia desamparadas y ahora lo quieren fuera?

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