Marchan por Natalia en Xonacatlán: exigen justicia y fin de la impunidad

Xonacatlán, Estado de México, 4 de julio de 2025. Una marea de cruces moradas y consignas urgentes se desplegó este viernes por las calles de Xonacatlán y Otzolotepec, luego del hallazgo del cuerpo sin vida de Natalia, una adolescente de 14 años, en una zona boscosa de Santa Ana Jilotzingo, el pasado 1 de julio. El crimen, tipificado como feminicidio, detonó una movilización social que volvió a evidenciar el creciente riesgo para niñas y mujeres en la región.

Marcha con exigencias claras

Desde las letras emblemáticas de Xonacatlán, decenas de personas marcharon con pancartas, flores y cruces de madera. Al frente del contingente, niñas portaban carteles con frases como “¡Justicia para Natalia!” y “¡Ni una más!”, en un recorrido que avanzó en completo silencio hasta llegar a las sedes de los gobiernos municipales.

Colectivos feministas, entre ellos Sombras Libres, estudiantes y vecinos del municipio se unieron al reclamo. Durante el trayecto, el dolor fue visible, pero también la determinación: exigir respuestas a una autoridad que, acusaron, ha ignorado señales de alerta previas.

Reproche directo a las autoridades

El destino de la marcha fueron los palacios municipales de Xonacatlán y Otzolotepec, donde las manifestantes colocaron huellas moradas, símbolo del rastro que deja la violencia de género. Ninguna autoridad de Xonacatlán salió a atenderlas. En señal de protesta, varias participantes realizaron pintas y rompieron cristales del edificio municipal.

La única funcionaria que se presentó fue Sinaí Lugo, presidenta municipal de Otzolotepec, quien escuchó las demandas de las colectivas, centradas en la falta de acciones concretas contra los feminicidios y la ausencia de protocolos efectivos de búsqueda.

Focos rojos en la región

Durante el mitin, activistas denunciaron que tanto Xonacatlán como Otzolotepec se han convertido en zonas críticas de violencia feminicida. Nombraron casos recientes como los de Jessica, Wendy y Melany, también asesinadas en circunstancias similares.

Las exigencias fueron puntuales:

  • Creación de una célula de búsqueda activa para desapariciones inmediatas.
  • Implementación de una policía de género capacitada y con presencia real.
  • Fin de la impunidad que ha permitido que estos casos se repitan.

Contexto de omisión y urgencia

El feminicidio de Natalia no ocurrió en un vacío. Integrantes de los colectivos señalaron que la zona ha mostrado patrones de violencia sistemática sin que existan estrategias de prevención efectivas. La demanda principal no fue solo justicia para un caso, sino un alto estructural a la violencia de género.

A pesar de las promesas institucionales previas, las asistentes coincidieron en que los gobiernos locales siguen reaccionando tarde y sin perspectiva de género. Mientras tanto, dijeron, la vida de niñas como Natalia se pierde entre trámites, omisiones y discursos.

Un grito que no se apaga

La marcha concluyó con un llamado contundente: “Esto no termina aquí”. Las organizadoras anunciaron que continuarán las movilizaciones y acompañarán a la familia de Natalia en su exigencia de justicia, hasta que las autoridades respondan con hechos y no con silencio.

El feminicidio de Natalia reactivó la alarma sobre el Estado de México, entidad con los índices más altos de violencia contra mujeres en el país. Las calles de Xonacatlán lo recordaron con dolor, pero también con la fuerza de una comunidad que se niega a guardar silencio.

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