
Texcaltitlán, Estado de México, 8 de diciembre de 2025.— A dos años del enfrentamiento ocurrido en Texcapilla, que dejó 14 personas muertas y provocó la desaparición de al menos 8 habitantes, las comunidades de la región mantienen la exigencia de justicia, mientras autoridades estatales aseguran que la presencia de grupos criminales no ha regresado a la zona.
El saldo de la tragedia y el contexto del ataque
El 8 de diciembre de 2023, pobladores de Texcapilla —perteneciente al municipio de Texcaltitlán— sostuvieron un choque con presuntos integrantes de La Familia Michoacana, quienes mantenían presiones y extorsiones sobre productores y comerciantes locales.
El enfrentamiento dejó 14 muertos y abrió un periodo de tensión que permanece vivo entre los habitantes.
Desde entonces se han registrado 21 desapariciones en la región, de las cuales 12 continúan sin resolverse. De ese total, 8 casos están directamente vinculados con la jornada violenta de Texcapilla, según reportes oficiales y testimonios recopilados por colectivos de búsqueda.
Situación actual: búsqueda en zonas de riesgo
Las labores de rastreo permanecen activas en zonas de difícil acceso de los municipios colindantes, principalmente en Tlatlaya y comunidades rurales del sur mexiquense.
Familias de víctimas, acompañadas por la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México (Cobupem), sostienen que la ausencia de resultados mantiene el dolor y la incertidumbre.
Secretaría de Seguridad: refuerzos y control territorial
El secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, afirmó que desde 2023 se ha mantenido presencia permanente de fuerzas estatales y federales en Texcaltitlán.
“Hemos mantenido despliegue de la Policía Estatal, Sedena y Guardia Nacional para brindar seguridad y atender a la población. No se ha registrado ningún incidente similar”, señaló.
El funcionario precisó que, hasta el momento, no existe presencia de células criminales, incluidos halcones o colaboradores.
Subrayó que la población ha colaborado con reportes inmediatos ante cualquier movimiento sospechoso, lo que ha permitido preservar la calma.
Memoria comunitaria y resistencia
En Texcapilla, los habitantes han organizado misas, caminatas por la paz y la colocación de placas conmemorativas para recordar a las víctimas. Estos actos también funcionan como espacios de resistencia ante la violencia y como una manera de mantener visibles las demandas de búsqueda.
Las familias remarcan que la ausencia de sus desaparecidos no se diluye con el paso del tiempo, y que la reconstrucción del tejido social requiere avances reales en las investigaciones.
Fragilidad y límites institucionales
Organizaciones civiles y especialistas consultados coinciden en que el caso Texcapilla evidencia la vulnerabilidad de las comunidades rurales del sur mexiquense frente a grupos delictivos que buscan controlar actividades agrícolas y comerciales.
La falta de resultados en las investigaciones —señalan— mantiene un clima de desconfianza en las instituciones encargadas de procurar justicia.
A dos años: justicia pendiente
El aniversario del enfrentamiento subraya que, pese al aparente control territorial recuperado por autoridades, la región arrastra heridas profundas: 14 vidas perdidas, 8 familias sin respuestas y una comunidad que intenta reconstruirse bajo la sombra de la violencia.
Para los habitantes, el mensaje sigue claro: sin verdad ni justicia, la memoria de Texcapilla continúa abierta.

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